La maternidad ha sufrido una profunda transformación en las últimas décadas, desplazándose mayoritariamente a la franja de edad entre los 35 y los 40 años. Este cambio, según el Dr. Brescó, jefe de servicio de Ginecología en el hospital de Igualada, responde a factores sociales como la precariedad laboral, el aumento de la esperanza de vida y una transformación de las prioridades vitales.
“"La gente tiene miedo de la maternidad por su nivel económico y esto implica que nuestras sociedades están cada vez más envejecidas."
Brescó subraya que, aunque el ciclo biológico humano no ha cambiado, la sociedad debe adaptarse a las necesidades humanas. Critica que las políticas públicas no están orientadas a potenciar a las familias, especialmente cuando parejas con ingresos modestos deben afrontar alquileres o hipotecas elevadas, haciendo inviable tener hijos.
Desde el punto de vista médico, el retraso de la maternidad conlleva un aumento de la esterilidad, ya que la fertilidad es más baja en mujeres mayores de 35 años. Sin embargo, el doctor destaca que el control del embarazo y la detección de anomalías en el feto han evolucionado “de forma exagerada” en los últimos veinte años, haciendo los partos más seguros.




