La cooperativa La Codornella, con sede en Manresa, se distingue por su apuesta por la ingeniería con conciencia social. Sus fundadores, Aleix Badia y Pau Lafoz, junto con Marina Lluch, trabajan para huir del consumismo voraz mediante la reutilización y la educación, siguiendo el lema del escultismo de dejar el mundo mejor de cómo lo encontraron.
Bajo el lema “no siguis trasto” (no seas trasto), el taller de reparación abre cada miércoles por la tarde en el edificio cooperativo La Raval, en la calle Hospital de Manresa. Aportan su experiencia, conocimiento y herramientas, con la ayuda de voluntarios como Jesús Tejero, para dar una segunda vida a aparatos averiados.
“"Nosotros diagnosticamos el problema, pero intentamos que cada uno arregle su aparato."
En dos años y medio, el proyecto ha logrado reparar cerca de 300 pequeños electrodomésticos, evitando que 800 kilogramos de residuos terminen en el vertedero. Los aparatos más habituales que llegan al taller son tostadoras, cafeteras y planchas, a menudo afectados por la cal del agua de Manresa.
Además de las reparaciones, La Codornella impulsa proyectos educativos como el ‘Transforma trastos’, dirigido a alumnos de 5º y 6º con el apoyo de la Diputació de Barcelona. Esta actividad enseña a los niños a desmontar aparatos, clasificar materiales y reutilizar el plástico para crear objetos nuevos, como sacapuntas, combatiendo así la obsolescencia programada.




