La función, enmarcada en el Año Gaudí, fue recibida con malestar por entidades y ciudadanos preocupados por la debilidad del uso del catalán en la región. El argumento de los organizadores sobre la intención de exhibir la obra fuera de Cataluña no ha convencido a los críticos, quienes creen que se debería haber respetado la lengua materna del homenajeado.
El guion del espectáculo, que buscaba ser una recreación artística y biográfica, fue elaborado por la Federación Española de Patinaje. Se critica que tanto la Diputación de Tarragona como el Ayuntamiento de Reus (con las concejalías de Deportes, en manos del PSC, y Cultura, liderada por ERC) no supervisaron el contenido con suficiente antelación.
Haber respetado la lengua materna del homenajeado que él defendió siempre habría significado un paso adelante hacia la normalización lingüística.
La falta de control resultó en errores históricos y un uso inadecuado del catalán, convirtiendo el espectáculo en una "parodia de un capítulo del NO-DO". Partidos como Junts, la CUP e incluso ERC expresaron su desacuerdo con la gestión del evento.
Se recuerda que Gaudí siempre defendió su lengua materna, incluso ante el rey Alfonso XIII, creyendo que un jefe de estado debía conocer todas las lenguas del país. La posible exhibición de la obra fuera de Cataluña hará creer a los espectadores que el arquitecto hablaba habitualmente en castellano, lo cual es inexacto.




