La capital catalana, conocida por su vitalidad y apertura, ha implementado esta normativa, que entró en vigor el pasado 15 de febrero, con el objetivo de fomentar un marco de convivencia basado en reglas claras. La ordenanza busca proteger el espacio público y sancionar con firmeza las conductas incívicas que lo deterioran.
En paralelo, el gobierno municipal ha lanzado la campaña 'Poca Vergonya', una iniciativa que interpela directamente a aquellos que no respetan las normas. Esta acción subraya que en Barcelona no todo vale y que el incivismo de unos pocos no puede comprometer los derechos de la mayoría.
En Barcelona no todo vale. Y velar para que así sea es responsabilidad de todos.
La nueva regulación actúa con contundencia contra el consumo irresponsable de alcohol en la vía pública, especialmente si hay menores implicados, las micciones y defecaciones en la calle, y las pintadas no autorizadas que dañan el patrimonio. También se sancionarán conductas como la promoción de rutas etílicas, la colaboración en grafitis ilegales, la falta de limpieza de las deposiciones de animales y las acciones que atenten contra la dignidad y la libertad sexual. La Guàrdia Urbana, en coordinación con los Mossos d'Esquadra y el Pla Endreça, ha desplegado un dispositivo integral para garantizar el cumplimiento de la normativa.
Las sanciones por incumplimiento pueden llegar hasta los 3.000 euros, con la posibilidad de pago inmediato y agilidad en los procedimientos. El Ayuntamiento insiste en la corresponsabilidad ciudadana y hace un llamamiento a utilizar el teléfono del civismo, el 900 226 226, y las aplicaciones móviles para reportar incidencias y contribuir a una ciudad más limpia y ordenada.




