La movilización principal denuncia el avance de la extrema derecha y la exclusión social, defendiendo un modelo transfeminista. Daniela Figueroa, del colectivo Regularización ya, destaca la necesidad de abrazar las luchas de las mujeres migrantes y denunciar la deshumanización en conflictos internacionales.
“"Se está instalando la idea de que hay cuerpos que tienen derecho a vivir y otros que no."
En contraste, la Coordinadora 8M liderada por Sílvia Carrasco exige la aplicación de leyes abolicionistas. Critican que eventos como el Mobile World Congress fomenten la explotación sexual en la capital catalana y reclaman sanciones para los clientes de prostitución.
La jornada también pone el foco en la precariedad laboral. Datos de Gestha indican que las mujeres deberían cobrar un 23,2% más para equipararse a los hombres, evidenciando un techo de cristal persistente.




