La adquisición de la finca, cerrada por 9,3 millones de euros, puso fin a una intensa movilización vecinal que logró frenar el desahucio de Josep Torrent, uno de los inquilinos, en enero de 2025. El edificio se había convertido en un emblema de la defensa de los alquileres en Barcelona.
“"Nuestras viviendas están ahora fuera del mercado, no se gestionan con lógicas neoliberales de especulación y máximo beneficio a costa de lo que sea, esto nos da cierta estabilidad y sensación de seguridad."
A pesar de la satisfacción por haber salvado el edificio de la especulación, la división horizontal y el registro de las 26 viviendas con los nuevos propietarios se ha retrasado considerablemente. Esta complejidad técnica ha provocado que 10 pisos, la mayoría con contratos de temporada finalizados, sigan sin inquilinos.
Según el acuerdo, el Ayuntamiento adquirió 11 viviendas (que serán de alquiler libre, pero asequible) y Habitat 3 compró 14 (destinados a protección oficial). Los contratos vigentes se han renovado tácitamente, pero los nuevos residentes de los pisos vacíos se adjudicarán mediante una convocatoria de alquiler asequible.




