La gentrificación, definida como la sustitución de población de menor estatus socioeconómico por otra de mayor poder adquisitivo, se consolida en Barcelona. Esta es la principal conclusión del estudio Cómo la gentrificación ha redefinido las ciudades españolas: la expansión del proceso en la década 2011-2021, elaborado por investigadores del CED-UAB. El análisis comparó la intensidad del proceso en los diez municipios españoles más poblados, destacando la situación crítica de La Barceloneta.
Los distritos con índices más altos de gentrificación en la capital catalana son Ciutat Vella, Gràcia y el Eixample, donde el fenómeno llegó antes de 2010. Actualmente, la expansión se extiende hacia barrios como Sant Antoni, Sagrada Família, Sant Martí, Sants y el Poble-sec. Los indicadores clave incluyen la llegada de población joven con estudios universitarios, empleada en categorías laborales altas y nacida en países ricos, además del acusado incremento de los precios del alquiler.
“"La gentrificación en La Barceloneta se combate con la moratoria de los alquileres y ningún piso turístico."
Las asociaciones vecinales refuerzan las conclusiones del estudio. Carme Tomàs, de la Asociación de Vecinos de La Barceloneta, afirmó que la expulsión del vecindario es un hecho palpable. La falta de suelo para construir vivienda nueva en La Barceloneta obliga a centrarse en la rehabilitación de las viviendas existentes, muchas de las cuales son húmedas y oscuras, según las entidades.
Los investigadores del CED-UAB alertan de que la gentrificación no solo transforma el paisaje urbano, sino que altera profundamente la estructura social, contribuyendo al incremento de la segregación socioespacial, la expulsión de población vulnerable y la intensificación de las desigualdades metropolitanas.




