El equipo gerundense, dirigido por Roberto Íñiguez, sacó adelante el primer duelo de la segunda vuelta de la competición en una jornada que puso a prueba su capacidad de reacción. La victoria fue especialmente valiosa tras caer derrotadas el pasado miércoles contra el Gernika.
El encuentro contra el conjunto de Badalona se caracterizó por la gran combatividad del Joventut, que complicó la tarde a las locales. Esta situación obligó al equipo a recurrir a su rasgo más distintivo: el trabajo en equipo y el sacrificio.
Cuando las individualidades no acaban de cuajar, el trabajo colectivo acaba abriendo igualmente el camino hacia el triunfo.
A pesar de la satisfacción por el buen resultado, la nota agridulce de la jornada fue la lesión de la jugadora Mariam Coulibaly, un hecho que genera preocupación de cara a los próximos compromisos del equipo.




