Hace apenas un mes y medio, Elena Báez fue sometida a la segunda intervención importante, que fue mejor que el primer trasplante de corazón, el cual requirió dos meses en la UCI. Su condición es una enfermedad genética que le afecta tanto el corazón como el riñón.
“"Ahora que me encuentro bien veo lo mal que estaba. Incluso empiezo a correr."
Los primeros síntomas de su afección aparecieron a los 3 años con espasmos dolorosos. Posteriormente, a los 7 años y a los 18 años, sufrió complicaciones por la pérdida de magnesio y potasio, que generaron un riesgo cardiovascular importante. El gen no le fue detectado hasta 2021.
La necesidad de un nuevo corazón llegó en 2023. El trasplante de riñón fue posible gracias a un trasplante cruzado, donde su marido fue donante, aunque el órgano no era compatible, permitiendo una cadena de altruismos que, según ella, salvó la vida de cuatro o cinco personas más.
“"Siento una gratitud infinita por mis dos donantes y por sus familias, tanta que incluso agradecimiento es una palabra que se queda corta para glosar lo que ellos llegaron a hacer."




