La resolución judicial, que aún no es firme, dictamina que la modificación del planeamiento urbanístico que otorgaba a Ca l’Espardenyer la condición de Bien Cultural de Interés Local (BCIL) se realizó de forma incorrecta durante la pasada legislatura, bajo el gobierno de la CUP. Según el alcalde Arturo Argelaguer, la casa vuelve ahora al planeamiento de 1992, que designa el espacio como un vial, y para recuperarla como equipamiento sería necesaria una nueva modificación puntual.
“"Ya no es una cuestión de si está en pie o no, es que, desde la administración, las cosas deben hacerse mínimamente bien."
Argelaguer recordó que, cuando se aprobó la modificación, él era jefe de la oposición y ya advirtió de la rapidez y las posibles irregularidades en el proceso, que incluían supuestos favores a un vecino. Tras años de litigio, el consistorio ha perdido la batalla judicial. Ahora, el alcalde mantiene su promesa de trasladar la decisión final a la ciudadanía mediante una consulta popular.
El consistorio está trabajando con una empresa y el Consell Comarcal (Consejo Comarcal) para preparar la consulta, que se prevé celebrar antes de que finalice el año. Argelaguer ha subrayado que la consulta será legalmente vinculante y la pregunta será simple: si los vecinos quieren mantener la casa en pie o no. El alcalde ha evitado posicionarse, cumpliendo su compromiso electoral de dejar la decisión en manos del pueblo.




