El estudio pionero se llevó a cabo in situ en el yacimiento, aplicando una metodología que combina el uso de un teléfono inteligente con un dispositivo portátil de rayos X para obtener datos precisos sin dañar las obras.
Este análisis ha permitido a los expertos determinar la composición del pigmento rojo utilizado por los pobladores prehistóricos. Los resultados muestran un vínculo directo entre la composición química y las diferentes etapas del arte rupestre del arco mediterráneo.
Los hallazgos de esta investigación han sido publicados en dos prestigiosas revistas científicas internacionales: el Journal or Archaeological Science Reports y el Journal of Cultural Heritage, subrayando la importancia de la metodología no invasiva aplicada.




