Esta masa de agua, recogida en el Plan Hidrológico del Ebro, es una de las más extensas de la cuenca, superada solo por una docena de los 105 acuíferos catalogados. Su extensión abarca desde el embalse de Mediano hasta el paralelo que forman las localidades de Balaguer y Alfarràs, sirviendo de drenaje natural para varios ríos de la zona.
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha identificado que el acuífero está dividido en cinco láminas estancas, separadas por muros de arcilla. Los estudios técnicos han detectado importantes niveles de circulación de agua en municipios como Benabarre o Alins de Litera, con espesores que pueden alcanzar los 48 metros en las zonas de mayor volumen.
Sin embargo, la riqueza de este recurso se ve amenazada por diversas presiones humanas. Los informes técnicos señalan la contaminación por aguas residuales, la actividad industrial y los vertederos como los principales riesgos. Asimismo, la demanda de agua para usos agrícolas y urbanos ejerce una presión extractiva constante sobre esta masa subterránea.




