Este enclave pirenaico, que alberga la iglesia de Sant Climent del siglo XI, se sitúa a dos horas de Lleida. Su acceso es célebre por una carretera de apenas 4 kilómetros que parte de la vía hacia el Vall de Boí y que salva el desnivel mediante más de 60 curvas cerradas.
El pueblo fue municipio autónomo hasta mediados del siglo XIX, cuando se integró en Llesp. Actualmente forma parte de El Pont de Suert, cuyo ayuntamiento destaca que la zona tiene una densidad de población inferior a la de países como Finlandia, con apenas 16 habitantes por kilómetro cuadrado.
Existen tres opciones para llegar desde la capital del Segrià. La principal utiliza la A-14 y la N-230. Las otras rutas alternativas atraviesan Barbastro o Altorricón, convergiendo todas en el tramo final que lleva hasta el desvío de este singular núcleo de montaña.




