La línea MAT Cataluña-Aragón sale a información pública con una inversión de 200 millones

El proyecto de Muy Alta Tensión entre Escatrón y La Secuita triplicará la carga eléctrica para impulsar la descarbonización del sector petroquímico de Tarragona.

Torres de molt alta tensió travessant un paisatge agrícola, simbolitzant l'impacte d'una nova infraestructura elèctrica.

Torres de molt alta tensió travessant un paisatge agrícola, simbolitzant l'impacte d'una nova infraestructura elèctrica.

El proyecto de la nueva línea de Muy Alta Tensión (MAT) entre las subestaciones de Escatrón y La Secuita ha sido expuesto a información pública, abriendo un periodo de alegaciones para más de 1.300 propietarios afectados.

La propuesta, impulsada por Red Eléctrica Española, Redeia y la Generalitat, supondrá una inversión total de 200 millones de euros en la demarcación de Tarragona. La nueva infraestructura desmantelará la línea actual de 220 kV para construir una de doble circuito que superará los 600 kV, aportando el equivalente a tres reactores nucleares.

"Permitir el desarrollo del sector petroquímico de Tarragona."

Fuentes de Redeia · Portavoces de la empresa
El objetivo principal es facilitar la descarbonización del sector petroquímico tarraconense, sustituyendo la energía nuclear y fósil. Para ello, se construirán dos subestaciones nuevas, en Els Aubals (400 kV) y La Secuita (400 kV/220 kV), y se ampliará el trazado de los 150 kilómetros actuales hasta los 181 kilómetros, con torres de hasta 55 metros.
La plataforma No a la MAT, junto con entidades como Unió de Pagesos y la DOP Terra Alta, han anunciado que presentarán alegaciones durante los próximos 30 días. Critican que el proyecto no tiene en cuenta las necesidades reales del territorio, ya que el consumo energético ha decrecido significativamente en Cataluña desde el año 2008.

"Estamos convencidos de que no seguirá adelante. Tal como está planteada, solo gana el consumismo y perdemos todos."

Jordi Jumilla · Portavoz de No a la MAT
Los ayuntamientos de municipios afectados, como La Selva del Camp y L’Aleixar, también se oponen, centrando sus alegaciones en el impacto sobre terrenos agrarios, la fauna y la proximidad de las nuevas torres a núcleos urbanos, donde la distancia con algunas viviendas no alcanza los 20 metros.
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