Distribuidores de la Plaça de la Font de Tarragona suspenden el suministro a bares
La prohibición municipal de acceder a la plaza para descargar obliga a los proveedores a iniciar una protesta a partir del 2 de febrero.
Por Ramon Costa Giralt
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Generada con IA: Furgoneta de reparto estacionada en una zona de carga y descarga, con cajas apiladas cerca.
Los distribuidores de bebidas de la Plaça de la Font de Tarragona dejarán de suministrar género a los bares y restaurantes a partir del próximo lunes 2 de febrero en protesta por la nueva normativa municipal de carga y descarga.
La medida de protesta se inicia el próximo lunes 2 de febrero y responde a la decisión del Ajuntament de Tarragona de prohibir el acceso de los vehículos de reparto a la Plaça de la Font, obligándolos a estacionar en la Rambla Vella. Los proveedores denuncian que el espacio alternativo es insuficiente y la distancia a los locales, con el camino adoquinado, dificulta la labor.
La restricción no solo comprometerá nuestra actividad, sino que también pondrá en riesgo el funcionamiento diario de los locales de restauración, que dependen de un suministro constante, seguro y eficiente para poder trabajar con normalidad.
Esta situación afectará directamente a los negocios de la plaza. Cristina Justo, directora del restaurante 4 latas, ha expresado su preocupación, asegurando que la "huelga" de los repartidores les afectará mucho.
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"No entendemos las razones que han llevado al Ayuntamiento a tomar estas medidas. No sé a quién se le ha ocurrido que habilitar una zona de carga y descarga justo delante de un hospital es buena idea."
El Ajuntament de Tarragona justifica la nueva normativa por las numerosas quejas vecinales sobre el ruido y la dificultad de acceso a las viviendas durante las mañanas. Por su parte, la Federació d'Autotransport de Tarragona (FEAT) entiende la potestad municipal para ordenar el tráfico, según su director, Josep Lluís Aymat, pero pide que las medidas se expliquen de forma seria e informada.
La nueva zona de carga y descarga en la Rambla Vella se ampliará de 94 a 135 metros, trasladando el aparcamiento de motos y la parada de autobús. Los transportistas deberán activar una aplicación móvil mediante bluetooth para registrar la autorización y el tiempo de estacionamiento, que será de 30 minutos para vehículos ligeros y una hora para los pesados.