Este nuevo trazado, que ya ha sido publicado en el BOE, se extenderá a lo largo de más de 200 kilómetros, desde Escatrón (Zaragoza) hasta la estación eléctrica de La Secuita, pasando por Els Aubals, en el municipio de Garcia. La línea triplica la potencia de la actual, con un doble circuito de 220 kV y 440 kV, y requerirá la instalación de torres de entre 20 y 55 metros de altura.
El proyecto afectará directamente a 28 municipios de la Terra Alta, la Ribera d'Ebre, el Tarragonès, el Priorat y el Baix Camp. Los sectores más preocupados son el agrario y el medioambiental, ya que la infraestructura supone una amenaza para la continuidad de las explotaciones, especialmente para los Viticultores de la DO Terra Alta, e implica la fragmentación de ecosistemas y corredores ecológicos.
“"Parece un disparate traer la energía de tan lejos, teniendo en cuenta que en el año 2027 entra en vigor el PLATER, que servirá para la producción de energía de proximidad."
Además de los impactos paisajísticos y agrarios, se han señalado los riesgos para la salud de los ciudadanos expuestos de forma continuada a campos electromagnéticos de alta tensión. El proyecto también conlleva la devaluación de los suelos residenciales, agrícolas y turísticos, así como servidumbres de paso y de no cultivo restrictivas para las fincas afectadas.
El Gobierno de Cataluña ha declarado la línea de interés general, una figura legal que permite acelerar las expropiaciones y la ocupación del suelo de manera más rápida. Esta medida, aplicada a todos los proyectos renovables, ha generado críticas por parte de los opositores, quienes denuncian que limita la libertad de expresión y movilización ciudadana en contra de proyectos que favorecen intereses industriales, como el complejo petroquímico de Tarragona.




