Un cartel en el escaparate de la Sabateria Martínez anuncia la liquidación por cierre de un negocio con décadas de historia, situado entre los barrios de la Creu Alta y la Concòrdia. El propietario, Gabriel Martínez, explica que la decisión responde a la suma de cambios profundos que han transformado el sector del calzado y han hecho “muy complicado” mantener un pequeño negocio.
“"Desde la pandemia, la gente se ha ido hacia Internet y hemos perdido a mucha juventud."
Martínez señala que la presión de la venta en línea, el aumento de costes y las exigencias administrativas han pasado factura. Menciona factores como “impuestos, cursos de protección de datos, gestión de residuos y muchas inspecciones” que, según él, ponen “palos en las ruedas” del pequeño comercio.
La tienda es el resultado de décadas de legado familiar, ya que los padres de Gabriel Martínez ya vendían zapatos en los mercados ambulantes hace 57 años. El negocio vivió una época de oro durante los años ochenta y noventa, pero la tendencia actual hacia las zapatillas deportivas y la moda rápida ha afectado especialmente al calzado tradicional de piel.
Esta situación ha provocado que el perfil del cliente haya envejecido, ya que “la juventud no viene”. Martínez lamenta que la falta de relevo generacional no solo afecta a la clientela, sino también a los negocios históricos de la zona, y concluye que quiere que su hijo “viva mejor” que él.




