Los resultados de los alumnos catalanes en inglés al final de la ESO han sido consistentemente bajos durante los últimos quince años, con casi la mitad de los estudiantes terminando la escolarización obligatoria con un nivel oral deficiente. Ante esta situación, muchos centros han optado por adelantar el inicio del inglés en la educación infantil.
Sin embargo, un informe de Equitat.org (antigua Fundació Bofill) sugiere que empezar antes no garantiza mejores resultados. El estudio recomienda asegurar primero la competencia lingüística en catalán y focalizar los esfuerzos en el inglés a partir de los ocho años.
La escuela Ciutat d'Alba de Sant Cugat del Vallès ha implementado esta estrategia desde hace cuatro cursos, eliminando el inglés en la educación infantil para centrarse en el dominio del catalán. Esta decisión se tomó después de colaborar en un proyecto de investigación liderado por la directora del Departamento de Filología Inglesa y de Germanística de la Universitat Autònoma de Barcelona.
“"No vivimos en un entorno donde el inglés sea la lengua habitual. Por lo tanto, no podemos dar las condiciones favorables para que los niños pequeños lo aprendan de manera inmersiva, y tampoco están preparados para aprenderlo de manera explícita. Por lo tanto, hasta que no sean mayores, estamos malgastando un tiempo que podríamos dedicar al aprendizaje del catalán."
El informe de Equitat.org, elaborado por la misma investigadora, aconseja intensificar la enseñanza del inglés entre los ocho y los nueve años (tercero de primaria), ya que es cuando los niños han consolidado las habilidades lingüísticas necesarias para adquirir una nueva lengua con mayor facilidad. Esta reestructuración ha implicado cambios en la plantilla y el currículo, con un enfoque lúdico en primero y segundo de primaria y desdoblamientos de grupos a partir de tercero para un aprendizaje más personalizado.
Los resultados en la escuela Ciutat d'Alba muestran mejoras en las pruebas de final de etapa en sexto de primaria, superando la media de otros centros de complejidad similar en Catalunya. Además de los resultados académicos, se ha observado un aumento significativo en la confianza de los alumnos para participar y comunicarse en inglés.
“"Existe una presión social enorme para que los niños aprendan inglés, especialmente porque las familias quieren dar a sus hijos aquello que quizás ellos no tuvieron."
El estudio también destaca la necesidad de más formación para el profesorado, proponiendo que los docentes de primaria alcancen un nivel C1 y los de secundaria un C2. Asimismo, se recomienda un programa de mentoría con profesionales especializados en inglés para apoyar a los centros.