La investigación se inició en diciembre de 2025 cuando la policía catalana tuvo conocimiento de la posible existencia de un cultivo ilegal. Tras recopilar los indicios necesarios, los agentes procedieron a registrar el local el martes 13 de enero, donde encontraron las 313 plantas de cannabis.
Como es habitual en este tipo de casos, los responsables de la plantación no tenían contratado ningún suministro eléctrico, sino que se habían conectado de forma fraudulenta a la red general. La policía destacó la peligrosidad de esta infraestructura, ya que conllevaba un grave riesgo de incendio que podía afectar al resto de vecinos del edificio.
En cuanto al impacto económico, la compañía estima que el fraude superaba los 12.000 euros.
La operación culminó con la detención de dos hombres, de 48 y 46 años, como presuntos autores de un delito de tráfico de drogas y defraudación de fluido eléctrico. Según confirmaron los Mossos d'Esquadra, ambos detenidos quedaron en libertad tras declarar en sede policial.




