La decisión de la FCH de trasladar su sede fuera de la capital catalana ha centrado todas las miradas en Terrassa, considerada históricamente la cuna de este deporte en Cataluña. Tras la salida de Barcelona, varias localidades se ofrecieron para acoger la nueva central.
Actualmente, la disputa se reduce a dos grandes candidatas: Terrassa y Sant Cugat del Vallès. A pesar de la competencia, los datos objetivos refuerzan la posición de la cocapital vallesana, que defiende su condición de centro neurálgico del hockey.
La historia y las cifras juegan a favor de Terrassa, que acumula casi 3.000 licencias federativas, siendo un argumento de peso para la Federación.
Los cuatro clubes principales de Terrassa —el Atlètic, el Club Egara, el CD Terrassa y el Línia 22— suman un total de 2.935 licencias federativas. Esta potencia deportiva, combinada con la buena sintonía y predisposición del Ayuntamiento de Terrassa, hace que cualquier otra decisión sea difícil de entender para el sector local.




