La actuación se inició en agosto de 2024 después de que responsables de Amazon detectaran la desaparición reiterada de paquetes en diversos envíos internacionales. Las pérdidas acumuladas ascienden a tres millones de euros, fruto de 65 robos cometidos principalmente en trayectos entre Barcelona, Italia y Francia.
La red operaba con una estructura jerarquizada, utilizando sociedades con apariencia de legalidad para la cobertura logística. La coordinación se realizaba desde una empresa situada en La Roca del Vallès (Vallès Oriental), que servía como centro de operaciones y apoyo logístico a la trama criminal.
La organización utilizó un complejo sistema de subcontrataciones sucesivas para insertarse en la cadena de transporte internacional, dificultando la identificación de los administradores reales, algunos de los cuales residían en Rumanía.
El grupo disponía de un circuito de comercialización paralelo: los artículos de menor valor se revendían en territorio nacional, mientras que los productos electrónicos de mayor coste se enviaban al extranjero, donde su trazabilidad era más compleja. La fase final de la operación, denominada 'Driverso', se llevó a cabo a finales de 2025.
Durante los siete registros realizados, se intervinieron 47.000 euros en efectivo, artículos de lujo, una pistola de aire comprimido y material sustraído valorado en 30.000 euros. Además, se acordó el embargo de cuentas bancarias con 400.000 euros de saldo. La operación depende del juzgado de instrucción de Granollers y contó con la colaboración de EUROPOL y la delegación de Interior de España en Rumanía.




