El proyecto de divulgación científica Castells de ciència, impulsado por la Unidad de Comunicación y Divulgación de la Ciencia de la URV con el apoyo de Repsol, ha publicado un nuevo artículo que aborda la relación entre el mundo casteller y los efectos del cambio climático. El estudio, titulado Retos del hecho casteller ante el cambio climático, analiza cómo el aumento de las temperaturas y los episodios de calor extremo pueden incidir en la seguridad y la práctica de esta actividad, reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El artículo se basa en una investigación del Departamento de Geografía de la URV, que analizó el registro histórico de datos meteorológicos entre 1951 y 2023. Este análisis confirma una tendencia sostenida de incremento de temperaturas durante las jornadas de verano, con aumentos de entre 0,3 y 0,4 grados por década en municipios clave como Valls, Tarragona o Vilafranca del Penedès.
Para obtener datos de primera mano, el equipo investigador instaló sensores en diversas plazas castelleras durante 2024 y 2025. Las mediciones indicaron que la mayoría de las jornadas superan los 30 grados, con temperaturas más elevadas en las plazas que en el entorno rural cercano, un fenómeno atribuido a la “isla de calor urbana”.
El estudio incorpora la percepción de 109 castellers de 10 collas diferentes, quienes sitúan el rango óptimo de temperatura para la actividad entre los 18 y los 25 grados, y establecen los 35 grados como el umbral extremo para garantizar la seguridad.
A partir de este conjunto de datos, los investigadores proponen medidas de adaptación urgentes. Estas incluyen la generación de sombras, la garantía de agua fresca, el ajuste de los horarios y la duración de las jornadas, la revisión de la vestimenta y el incremento de la dotación sanitaria para hacer frente a las condiciones climáticas cada vez más adversas.




