Los estados europeos miembros de la Unión Europea (UE) y de la OTAN se comportan a menudo como vasallos de los Estados Unidos y de su presidente, Donald Trump. Esto se evidenció cuando la mayoría de los líderes europeos evitaron criticar la intervención militar estadounidense en Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, a pesar de constituir una flagrante violación del derecho internacional.
Esta persistente debilidad, también mostrada por la Comisión Europea, erosiona la credibilidad internacional de la UE, especialmente ante el denominado Sur Global, y refuerza la validez de las críticas contra la doble moral de Occidente en las relaciones internacionales.
La insistencia de Trump en apoderarse del territorio autónomo danés de Groenlandia, sin descartar la opción militar, solo ha sido abiertamente criticada por una minoría de miembros de la UE y la OTAN, incluyendo Francia, Alemania, Italia, España, Polonia, el Reino Unido y Dinamarca. El miedo a molestar a Trump y que los Estados Unidos se desentiendan de la guerra en Ucrania paraliza a la mayoría de dirigentes europeos.
“"Cuanto más se comporten los países europeos como colonias, más serán tratados como tales."
Aunque el 56% de los groenlandeses está a favor de la independencia, el rechazo masivo del 85% a incorporarse a los EE. UU. es mucho más fuerte, según el centro Verian. La Administración Trump, para esquivar este rechazo, trabaja en una propuesta de acuerdo de libre asociación, similar al que los EE. UU. tienen con islas del Pacífico como las Marshall.




