Los Mossos evitan 47 matrimonios forzados y 10 casos de mutilación genital femenina desde 2021

Los datos de la Direcció General de la Policia confirman que la mayoría de las víctimas son mujeres y niñas, con cinco menores de edad afectadas en 2024.

Il·lustració genèrica que representa la protecció policial i l'assistència a víctimes de violència masclista.

Il·lustració genèrica que representa la protecció policial i l'assistència a víctimes de violència masclista.

Los Mossos d'Esquadra han evitado 47 matrimonios forzados de mujeres y niñas en Cataluña desde 2021, según datos del Departamento de Interior, confirmando que esta violencia persiste a pesar de las redes asistenciales.

Los datos proporcionados por la Direcció General de la Policia del Departament d’Interior revelan la persistencia de los matrimonios forzados y la mutilación genital femenina (MGF) en Cataluña. Desde el 2021, la policía catalana ha evitado 47 enlaces forzados y ha intervenido en nueve casos que ya se habían consumado. La mayoría de las denuncias son presentadas por las propias mujeres o niñas afectadas.
En cuanto a las víctimas, en 2024 se registraron siete casos de matrimonios forzados, cinco de los cuales afectaban a menores de edad. Estos casos fueron detectados por diversas vías, incluyendo los servicios sociales, la policía local, el ámbito educativo, familiares y las propias víctimas.

Aunque la violencia persiste, los casos de mujeres que sufren matrimonios forzados han disminuido en los dos últimos años, con 15 casos en 2022 y 18 en 2023.

Esta tendencia a la baja se refleja en las investigaciones abiertas en 2023, cuando los Mossos abrieron 15 expedientes, logrando evitar 16 matrimonios de las 18 víctimas identificadas, siete de las cuales eran menores. Cabe destacar que, desde 2014, solo se han registrado tres expedientes de hombres obligados a casarse, el último en mayo del año pasado en Lleida.
Respecto a la mutilación genital femenina, los agentes atendieron a 12 niñas o mujeres durante 2024. En 10 de estos casos, se logró evitar la práctica, mientras que en dos ya se había llevado a cabo en el país de origen de la víctima.
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