Aunque la lluvia matinal amenazó el evento, el alcalde Carles Lagresa confirmó que más de la mitad de los 80 puestos habituales se instalaron, demostrando la resiliencia de los comerciantes.
“"Hemos acertado porque no hemos suspendido la Feria. La hemos salvado. Esto nos ha enseñado que a pesar de las previsiones y el mal tiempo, si se tiene la determinación de seguir adelante, puede funcionar."
La voluntad de continuar permitió mantener las propuestas gastronómicas clave, como las degustaciones de aceites de oliva y la feria comercial con tenderos y productores de la comarca y de la Albera.
Si bien actividades como el pasacalles con MiniStress y la actuación de los Castellers de Figueres tuvieron que ser anuladas, el concierto de La Ludwig Band se pudo celebrar en la sala de la Fraternal, que estuvo "llena hasta los topes" con visitantes procedentes de diversos lugares, incluida la Catalunya del Nord.




