La movilización del sector agrario catalán contra el acuerdo del Mercosur y la precarización del campo recibió un impulso significativo en el Alt Empordà cuando decenas de vecinos acudieron al corte de la AP-7 en Pontós. La coincidencia de la protesta con el fin de semana facilitó esta afluencia de apoyo ciudadano.
“"Lo que nos llega como consumidores tiene que ser de calidad, y esta solo se puede garantizar cuando los productos son de aquí."
Para mantener el ánimo, los manifestantes organizaron una comida popular donde se cocinó una fideuá para 300 personas. Muchos de los asistentes no eran agricultores, sino residentes de municipios cercanos como Navata, que quisieron defender el consumo de producto de proximidad.
“"Es una vergüenza que políticamente no se defienda al sector primario, al igual que también deberían defender la educación y otros servicios."
Otros participantes, como Albert, advirtieron que la crisis del sector primario es un problema colectivo que puede afectar a otros grupos laborales, como los autónomos, a medio y largo plazo. El apoyo se extendió incluso a vecinos que aprovecharon para hacer deporte, como Jordi de Orriols, que llegó en bicicleta.




