Vinculan la exposición a metales pesados como el cobre y el plomo con un mayor riesgo de TDAH infantil
Una investigación de la URV indica que los niños con los niveles más altos de cobre son dieciséis veces más propensos a ser diagnosticados.
Por Anna Bosch Pujol
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Imatge genèrica que representa la recerca científica o un laboratori d'anàlisi de mostres mèdiques.
Investigadores del grupo Nutrició i Salut Mental de la URV han publicado un estudio reciente que establece una relación entre la exposición a metales pesados y una prevalencia significativamente superior de TDAH en niños en edad escolar en Cataluña.
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) afecta a cerca del 6% de los niños escolarizados en Cataluña, manifestándose a través de síntomas como la hiperactividad o la dificultad para concentrarse. Aunque los factores genéticos son la causa principal, la investigadora Fina Canals de la URV advierte que los contaminantes ambientales pueden incrementar el riesgo o intensificar los síntomas.
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"Estos factores influencian el desarrollo del cerebro desde el embarazo y en los primeros años de vida del infante."
El equipo se centró en metales pesados (cobre, plomo, mercurio, cadmio, arsénico y antimonio) debido a su capacidad para acumularse en áreas cerebrales específicas, como el hipocampo y el córtex frontal, cruciales para las funciones afectadas por el TDAH. El estudio analizó datos de 205 niños de entre 6 y 16 años, diagnosticados individualmente bajo los criterios DSM5, con el análisis de metales realizado por la Universidad de Granada.
Los resultados mostraron que la prevalencia de TDAH fue hasta cinco veces superior en los niños con los niveles más altos de plomo. La correlación fue aún más fuerte con el cobre, donde los niños con mayor exposición resultaron ser dieciséis veces más propensos al diagnóstico. Además, el plomo y el cobre se asociaron con una menor velocidad de procesamiento cognitivo, y el mercurio con un aumento de la desatención.
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"Aunque el estudio no demuestra que los metales pesados causen directamente TDAH, sus resultados refuerzan la evidencia de que reducir la exposición a estos elementos favorecería un desarrollo cerebral saludable."
La coautora Sharanpreet Kaur destacó que los niños ya diagnosticados con TDAH mostraron una mayor vulnerabilidad, experimentando efectos negativos más intensos incluso con niveles de exposición similares. Los investigadores de la URV, que colaboraron con el CRAMC, enfatizan la urgencia de reforzar las medidas de salud pública, incluyendo la vigilancia ambiental, la reducción de emisiones industriales y la seguridad alimentaria.