El libro de Carles Camp, titulado La Conquesta Catalana de Mèxic y publicado por la editorial Librooks, se centra en la decisiva batalla naval por la capital del Imperio Mexicano, la antigua Tenochtitlan, que se encontraba en medio de un gran lago de agua dulce.
Según los relatos oficiales, Hernán Cortés utilizó bergantines para asediar la ciudad por agua. Sin embargo, Camp argumenta que era logísticamente imposible fabricar y transportar barcos de mar sin alquitranar hasta el lago, incluso después de realizar pruebas de madera en la ciudad aliada de Tlaxcala.
“"Los maestros de los bergantines mandaron llevar en la delantera la ligación de ellos y que la tablazón se quedase atrás, por que era cosa de mas embarazo si alguno le acaeciese."
A partir de la lectura de la tercera carta de Cortés de 1525, Carles Camp deduce que lo que se transportó fueron travesaños y cuerdas para construir balsas sólidas, aptas para la navegación lacustre. Estas balsas habrían sido guiadas por hombres del Pirineo con gran experiencia en aguas interiores.
Esta hipótesis refuerza otros vínculos históricos entre el Alto Pirineo y México, como el matrimonio de una hija del emperador Mocteuczoma con un miembro de la casa de los Grau, de Toloriu, en el Alt Urgell.




