Mònica Castilla llegó a la capital alemana en el año 2000 con una beca Erasmus para seis meses en la Universidad Humboldt, pero finalmente se quedó 25 años. Aunque estudió Traducción e Interpretación, dio el salto a la enseñanza, donde actualmente ejerce como profesora de alumnos de 11 a 18 años.
La Escuela Internacional Nelson Mandela es un centro público y bilingüe (alemán e inglés) con una gran diversidad, acogiendo alumnos de 83 nacionalidades, describiéndola como una “mini ONU”. Este entorno obliga a los estudiantes de origen migrante, que representan un 42%, a aprender el idioma rápidamente.
“"Es normal que a los 6 años vayan solos a la escuela. En España los seguiríamos acompañando, si se dejaran, hasta los 16."
Uno de los puntos más positivos que destaca Castilla es la importancia que se le da al pensamiento crítico y la participación activa de los estudiantes, donde la nota oral tiene más peso que la escrita, ayudando a reducir el fracaso escolar.
Aunque en Berlín se eliminó la segregación clásica de secundaria (Gymnasium, Realschule, Hauptschule) mediante la Integrierte Sekundärschule, persiste una segregación por barrios. Castilla también critica los horarios (inicio a las ocho, final al mediodía) y el alto grado de absentismo, que puede provocar que los niños sean enviados a casa si el profesor no está.




