La Guardia Civil, encargada de la seguridad vial en las carreteras de España, ha puesto el foco en una de las infracciones más comunes y peligrosas: abandonar la rotonda desde un carril interior. Esta maniobra, realizada por miles de conductores a diario, aumenta significativamente el riesgo de colisión y es vigilada por los agentes de tráfico.
Entre 2015 y 2019 se registraron 45.000 siniestros con víctimas en intersecciones giratorias con 317 fallecidos y más de 58.000 heridos de diversa consideración.
Para evitar accidentes y garantizar la fluidez del tráfico, la Guardia Civil insiste en tres reglas básicas. Es obligatorio utilizar siempre los intermitentes para señalizar cualquier cambio de carril o salida, y se debe salir de la rotonda exclusivamente desde el carril derecho, colocándose con antelación. También es crucial respetar la prioridad del vehículo que ya está circulando por dentro de la rotonda.
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que, además de la multa de 200 euros por cambiar de carril sin señalizar, el exceso de velocidad o no ceder el paso a un ciclista puede suponer una sanción de 500 euros y la pérdida de 6 puntos del carné. Entrar en la rotonda sin respetar la prioridad del resto de vehículos conlleva una sanción de 200 euros y 4 puntos.




