La primera gran área libre de tráfico rodado se aprobó en el pleno municipal en noviembre de 1983, conformada por el eje Sant Miquel, la Plana de l’Om y la calle del Born. Esta medida, parte del Plan de Movilidad Urbana del Centro de Manresa, incluyó inicialmente calles como Urgell, Canal y Cirera, con restricciones de circulación para otras vías como Nou o Pedregar.
La consolidación de la zona peatonal fue gradual y encontró resistencia. En 1987, el primer tramo del paseo de Pere III se sumó a la zona peatonal tras un estudio que declaró incompatible la convivencia entre vehículos y peatones. A pesar de las restricciones, diarios locales como Regió7 reportaban en 1993 y 2001 que los conductores seguían aparcando y circulando indebidamente por zonas como la Plana de l’Om y el Passeig.
Un punto de inflexión fue agosto de 2005, cuando la Plaza Mayor se integró en la isla peatonal y se introdujeron por primera vez las fotomultas para regular el acceso. Este sistema de sanción, que comenzó a funcionar en enero de 2006 y multó a 13.275 vehículos el primer año, se extendió posteriormente a otros puntos como la Plaza Gispert y el paseo de la República.
Las últimas ampliaciones significativas llegaron en 2021, extendiendo la zona a Les Escodines, y recientemente, el pasado noviembre, con la incorporación de la calle de Santa Maria y su entorno. El próximo gran hito será la conversión de la calle d’Àngel Guimerà, entre la Muralla y Crist Rei, prevista para el próximo otoño, después de décadas de pruebas y debates con comerciantes y vecinos.
La etapa durante la cual pasaron más años sin que se ampliara la isla peatonal de Manresa coincidió con el cambio de color en el Ayuntamiento.




