La detención se produjo después de que varias patrullas de los Mossos d'Esquadra detectaran la conducción extremadamente peligrosa del vehículo en la autopista AP-7. El conductor recorrió un total de 36 kilómetros a una velocidad que superaba los 200 km/h, haciendo caso omiso de las indicaciones policiales para detenerse.
Ante la grave amenaza para la seguridad del resto de usuarios de la vía, los agentes tuvieron que activar un dispositivo de retención controlada. Esta maniobra permitió interceptar finalmente al motorista a la altura de Reus, capital del Baix Camp.
Una vez detenido, el conductor fue sometido a las pruebas de detección de sustancias estupefacientes, dando un resultado positivo. Además del delito de conducción temeraria, el motorista fue acusado de otros posibles delitos relacionados con la seguridad vial y por un incidente durante la detención en el que un agente resultó herido.




