La protesta, que se inició en Riudoms, culminó en el centro de la capital del Baix Camp con acciones simbólicas. Los manifestantes depositaron avellanos muertos frente a las oficinas del Departamento de Agricultura.
Además, los agricultores quemaron parte de estos árboles secos frente a la sede de Aigües de Reus, simbolizando las pérdidas de cosechas y la desesperación del sector ante la escasez de recursos hídricos.
“"Aún no han salido las resoluciones del año pasado vinculadas a las ayudas para arrancar los árboles muertos por la sequía y no sabemos si las cobraremos."
Sergi Claramunt, coordinador territorial de UP en el Camp de Tarragona, enfatizó la incertidumbre económica. El Govern ha asegurado que las tramitaciones están en curso, pero dependen del presupuesto de 2026 y se resolverán en febrero.




