La propuesta, presentada por la Taula de Consens a la Confederació Hidrogràfica de l’Ebre (CHE), busca disminuir el caudal del eje central del río, desde Xerta hasta el mar, de 80 m³/s a 65 m³/s, durante los meses de mayo a agosto. El objetivo es redirigir esta agua a los canales para asegurar las dotaciones necesarias para el cultivo del arroz y mantener vivas las lagunas y bahías del Delta.
La Plataforma en Defensa de l’Ebre (PDE) considera que esta adaptación es “ambiental y económicamente perjudicial”. Según la plataforma, la reducción de la aportación de agua dulce provocaría graves problemas de salinización, afectando directamente la producción de marisco en las bahías y las pesquerías del mar del Ebro.
“"En los canales solo había lo que se llamaba caudales ambientales, un término que jurídicamente no significa nada. La previsión para el 15 de agosto era cero agua. Cero. Esto encendió muchas alarmas."
Curto rechazó que la medida esté pensada solo para el sector agrario, subrayando que el agua de los canales es vital para el 99,9% de la superficie deltaica, incluyendo lagunas y bahías. También recordó que la propuesta se consensuó con mejilloneros y pescadores, sectores que dependen directamente de la disponibilidad de agua dulce.
El delegado del Govern en las Terres de l'Ebre, Joan Castor Gonell, reconoció la necesidad de replantear el caudal ecológico del río. Señaló que es necesario estudiar qué parte del agua que circula por los canales debe considerarse caudal ambiental para proteger los espacios naturales y la actividad económica asociada.




