La situación se agravó con la salida del entrenador Miquel Corredor, dejando al equipo con graves dificultades para completar las convocatorias. Esto ha resultado en derrotas contundentes, como el 10-0 contra el Torredembarra y el 4-9 ante el Pallaresos, evidenciando la falta de efectivos.
El punto de inflexión llegó en el campo del Atlètic Valls, donde el club no pudo reunir el mínimo de jugadores reglamentarios y perdió el duelo en los despachos por 3-0. La pesadilla continuó en Calafell, donde el Atlètic Bellvei solo pudo presentarse con siete jugadores y tuvo que forzar una lesión para detener el partido cuando perdían 3-0 en el minuto 7.
El club está trabajando intensamente para revertir la situación, ya que el único objetivo actual es solucionar la problemática de la plantilla y evitar la renuncia a la competición de Tercera Catalana.
Para reconstruir el equipo, la directiva ha contratado a Jordi Castro, ex del Llorenç, como nuevo entrenador. El técnico tiene la misión prioritaria de buscar nuevos jugadores para reforzar la plantilla y asegurar que el sénior pueda terminar la temporada.
A pesar de la crisis deportiva, el futuro a largo plazo se ve con mayor optimismo gracias al inicio de los trabajos de colocación de césped artificial en el campo municipal de Bellvei esta semana. Este proyecto permitirá al sénior de Tercera Catalana volver a jugar en casa, dejando atrás el exilio en Santa Oliva, y potenciará el fútbol base.




