Arraval se sitúa en la calle Marquès de Barberà como una “apreciable anomalía” en un barrio gastronómicamente difícil, siguiendo el modelo de resistencia de establecimientos como Suculent. El proyecto, liderado por Àlex López, busca mantener unido al equipo durante el invierno, tras su paso por Al Kostat del Mar en Begur.
“"Retener el talento"
La oferta culinaria se centra en la “cocina ravalera”, una mezcla de tradición local e influencias de la emigración, destacando el uso de guisos y especias. La escudella es protagonista, presente desde un caldo de entrada con manzanilla hasta la “pilota” servida como plato principal, bañada en salsa espesa y patatas fritas con 'ras el hanud'.
Entre las creaciones más innovadoras se encuentra el paté en costra de escudella, un homenaje al oreiller de la Bella Aurore. Otros platos que buscan seguidores son el 'bikini-no bikini' de sopa de cebolla con queso comté de 18 meses, la samosa de cordero a la catalana y una original coca frita con sobrasada y yema de erizo gallego.




