El Kiosko Universal, situado en el corazón del Mercado de La Boqueria de Barcelona, es considerado un símbolo de resistencia gastronómica. La familia Domínguez, con Borja Domínguez como capitán, ha estado al frente de este establecimiento desde el año 1973, consolidando una historia de 53 años en un entorno cada vez más afectado por el turismo masivo.
“"El mercado está destruido. No voy a ponerme a vender empanadas."
La lealtad a la herencia familiar se refleja en la transparencia y estabilidad de la carta. Platos inamovibles como el salteado de setas, los calamarcitos, el bacalao a la llauna y el capipota (con vísceras de Menuts Rosa) conviven con incorporaciones más recientes como el huevo con gambas al ajillo. El vino, tradicionalmente secundario, se limita a una selección básica.
Borja Domínguez, quien inicialmente dudó en seguir el negocio familiar, decidió finalmente que el corazón ganara a la cabeza, asegurando la continuidad del establecimiento. Además de la cocina, el local cuenta con intervenciones artísticas del artista Antoni Miralda, incluyendo una bola de discoteca de la que salen cubiertos, instalada en el año 2012.




