Cuando se cumple un mes del tenso desalojo del bloque B9 en Badalona, la situación social y urbanística sigue estancada. A pesar de que el alcalde, Xavier Garcia Albiol, aseguró que el derribo del edificio sería inminente, todavía no se ha producido ninguna actuación efectiva. Las máquinas accedieron puntualmente al espacio, pero no se ha iniciado ninguna demolición real.
Esta inacción ha generado malestar y desconcierto entre el vecindario. Mientras tanto, más de una treintena de personas que vivían en el antiguo asentamiento han formado un nuevo campamento improvisado bajo el puente de la C-31, a pocos metros del edificio desalojado.
Entre la pervivencia del nuevo asentamiento, el derribo paralizado del B9 y el malestar vecinal, el conflicto sigue abierto un mes después del desalojo.
Las entidades sociales continúan trabajando para atender a los afectados. Inicialmente, la Generalitat de Catalunya asumió la gestión del realojamiento, logrando reubicar a más de 150 personas. Sin embargo, hace dos semanas, esta competencia fue devuelta al Ayuntamiento de Badalona, dejando sin recurso estable a una parte de los desalojados.
El malestar vecinal en los barrios del Remei y Sant Roc persiste. Los residentes habían denunciado problemas de convivencia, insalubridad y delincuencia derivados de la ocupación del B9. Ahora, aseguran que estos problemas se han desplazado al entorno inmediato, con intentos de forzar accesos a edificios cercanos registrados por la Asociación Vecinal del Remei justo después del dispositivo policial.




