Sánchez calificó la acción militar de Estados Unidos en Caracas como "un precedente terrible y muy peligroso". Subrayó que, a pesar de no reconocer la legitimidad del gobierno de Maduro, tampoco acepta una acción que parece tener como único objetivo "cambiar un ejecutivo para apropiarse de sus recursos naturales".
“"No reconocemos la legitimidad del gobierno de Maduro, pero tampoco la legitimidad de una acción que parece tener, como único objetivo, cambiar un ejecutivo para apropiarse de sus recursos naturales."
Respecto a la crisis venezolana, el presidente español reivindicó la soberanía del pueblo y ofreció a España como mediadora en el conflicto. Expresó su voluntad de reunirse tanto con la nueva presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, como con el líder de la oposición, Edmundo González. Además, condenó las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, asegurando que España "no callará" y seguirá apoyando a sus aliados, en referencia a Dinamarca.
“"No podemos aceptar que se amenace la integridad territorial de un estado europeo como Dinamarca."
Las declaraciones se produjeron después de la reunión de la "coalición de voluntarios" en París, donde participaron 35 países para concretar garantías de seguridad para Ucrania. Sánchez abrió la puerta a la participación de militares españoles en una hipotética misión de paz en territorio ucraniano, argumentando que si se ha hecho en otras latitudes, debe hacerse en Europa. Destacó que el encuentro ha permitido sentar las bases de un esquema de garantías y un paquete de prosperidad para la reconstrucción de Ucrania una vez se consiga la paz.




