El doctor Aurelio Rojas, cardiólogo, ha destacado los beneficios de la ducha nocturna, asegurando que es uno de los mejores trucos científicos para la longevidad. Según el médico, este sencillo hábito no solo disminuye el tiempo necesario para conciliar el sueño, sino que también mejora la memoria, el sistema inmune y el estado de ánimo.
“"Tras una ducha caliente, los vasos sanguíneos de nuestra piel se dilatan, nuestro cuerpo libera calor y la temperatura central baja. Esta bajada natural activa la liberación de melatonina, que te ayudará a iniciar el descanso y contrarrestar el cortisol, la hormona del estrés."
Esta recomendación cuenta con respaldo científico. Una revisión sistemática de 17 estudios publicada en la revista Sleep Medicine Reviews concluyó que un baño o ducha caliente (alrededor de 40 grados) realizado entre una y dos horas antes de acostarse acorta el tiempo para dormirse y aumenta la eficiencia del sueño.
El efecto clave radica en el proceso de enfriamiento posterior a la ducha. Elevar ligeramente la temperatura corporal y permitir que baje gradualmente envía señales biológicas al cuerpo para iniciar el descanso. Para ponerlo en práctica, se aconseja que el agua esté a unos 40 grados y evitar acostarse inmediatamente después.




