El incidente tuvo lugar a 2.400 metros de altitud, en una zona que Masip conocía bien y había frecuentado recientemente. La joven compartió el vídeo en Instagram para concienciar sobre los peligros de la montaña, incluso en zonas que parecen seguras.
“"Es un lugar muy conocido para mí. Este año había bajado 7 u 8 veces. Y de los últimos 5 días, hoy era la tercera vez."
La esquiadora explicó que varios factores, como el riesgo marcado por el BPA (riesgo 1–2) y la presencia de huellas frescas, la hicieron sobrevalorar la seguridad, cayendo en lo que ella denomina una “trampa heurística”.
No es que las condiciones fueran seguras, es que parecían seguras. Pero conviene recordar que el riesgo 0, simplemente, no existe.
Masip finalizó su mensaje destacando que la experiencia se ha quedado en un susto y una lección personal, esperando que sirva a otros esquiadores para “no bajar la guardia en un lugar 'de confianza'”.




