La política cerdana, que ocupó un escaño en el ayuntamiento durante catorce años, ha manifestado que su etapa en la política no está "cerrada definitivamente". Esta declaración llega a un año de las próximas elecciones, abriendo la puerta a una posible nueva candidatura.
La exconcejala ha rechazado explícitamente la posibilidad de unirse a formaciones con discursos contrarios a la inmigración, subrayando su postura abierta y la convivencia con diversas nacionalidades en la comarca, fruto de su experiencia profesional en el sector de la construcción.
Su vida cotidiana se ha visto alterada por la coincidencia de su nombre con el de una figura política emergente de una comarca vecina. Esta homonimia ha generado confusiones y la necesidad de clarificar su identidad en varias ocasiones, especialmente en el ámbito laboral y social.
“"Cuando llamo a alguien por trabajo y no me conoce, tengo que decirle que no soy la de Ripoll."
Su presencia digital también se ha visto afectada, ya que la información sobre su carrera política anterior ha sido desplazada por la de su homónima. A pesar de ello, la exconcejala ha expresado que esta situación no le preocupa.
Su trayectoria política comenzó en 2007 como líder de una lista independiente vinculada al PSC, obteniendo tres concejales. Posteriormente, en 2011, su candidatura se alió con CiU, logrando una victoria contundente con ocho de los nueve concejales en Llívia. Justificó este cambio por el mayor arraigo de CiU en la comarca y su presencia en gobiernos superiores.
A pesar de ganar de nuevo las elecciones en 2015, una coalición entre otras formaciones la desbancó de la alcaldía. Tras seis años en la oposición, renunció al acta de concejala en 2021, después de catorce años de servicio municipal. Durante su mandato, se llevaron a cabo proyectos como la reapertura de una farmacia medieval y la apertura del castillo a la ciudadanía, destacando especialmente la reducción de la deuda municipal de Llívia en un 65% entre 2011 y 2015.




