Después de vivir dieciséis jornadas consecutivas, y 133 días, en la zona de descenso, el conjunto gerundense respira más tranquilo. La victoria del último domingo en el campo del Mallorca (1-2) en el estadio de Son Moix es el premio al crecimiento que los rojiblancos han mostrado durante la primera vuelta.
Este hito permite al Girona situarse en la decimoséptima posición, mirando por fin hacia abajo en lugar de hacia arriba. El club ha sufrido para salir de las tres últimas posiciones, ya que cuando sumaba puntos, los rivales directos también lo hacían.
El cambio de dinámica es notable: el Girona sumó solo 7 puntos en las primeras 11 jornadas, mientras que ha conseguido 11 puntos en las últimas 7. Los goles de Tsygankov y Vanat en Son Moix han puesto fin, por ahora, a esta espiral de negatividad.
Esta satisfacción balsámica debe permitir marcar un antes y un después en lo que resta de temporada.
El entrenador Míchel había marcado el objetivo de cerrar la primera vuelta con 20 puntos y fuera del descenso. El Girona tiene ahora 18 puntos y buscará la segunda victoria consecutiva en Montilivi el próximo sábado contra el Osasuna para alcanzar los 21 puntos.




