De los cuatro dispositivos sancionadores, dos tienen un límite máximo de 30 km/h: el de la calle Pedret, a la altura del número 146, y el de la avenida Josep Tarradellas, frente a la escuela Maristes. Los otros dos radares, con límite de 40 km/h, se encuentran en la calle del Riu Güell, en el barrio de Sant Narcís, y en el cruce entre la calle Barcelona y la calle de la Creu. Estos puntos eran históricamente zonas de 50 km/h, pero se adaptaron a los nuevos límites urbanos por seguridad y menor contaminación.
Los radares que más sanciones acumulan son los de Pedret y Maristes (30 km/h), que concentran casi la mitad de las multas. Por ejemplo, el de Pedret registró 567 sanciones en solo una semana a finales de noviembre. Sin embargo, los datos muestran una tendencia a la baja, ya que entre el 8 y el 14 de diciembre las sanciones en este punto disminuyeron hasta 399.
“"Son zonas donde había accidentes, entornos sensibles como el centro cívico de Pedret o la escuela Maristes, y desde que están los radares no tenemos constancia de ningún accidente destacable en estas zonas."
El Ayuntamiento no se plantea modificar los límites de 30 km/h, especialmente en el tramo de Maristes, por ser la salida de un centro educativo con gran movimiento de familias. El concejal Isaac Sánchez insiste en que “Hay que acostumbrar a la ciudadanía a que las velocidades de 50 km/h ya no son las habituales dentro de la ciudad. Ahora hablamos de vías de 20, 30 o 40 km/h, como máximo”.
Las sanciones por exceso de velocidad son de carácter grave o muy grave y oscilan entre los 100 y los 600 euros, pudiendo conllevar la retirada de puntos del carné de conducir. En vías limitadas a 30 km/h, se pierden puntos a partir de los 50 km/h (teniendo en cuenta el margen de error).




