Lucena explicó que, con una previsión de 58 millones de pasajeros en 2025, el aeropuerto de Barcelona ya está “apurando eficiencias” y aprovechando las horas valle para gestionar la actividad actual. Esta situación lo coloca como el aeropuerto “más cercano a su límite” de capacidad operativa.
“"El Prat es el aeropuerto más cercano a su límite y está apurando eficiencias y aprovechando las horas valle y determinados días de actividad."
Para paliar la saturación durante los trabajos de ampliación, Aena prevé un “efecto rebosadero”. Este desvío de actividad afectará principalmente al aeropuerto de Girona-Costa Brava y, en menor medida, al de Reus. El alcance de esta redistribución dependerá directamente de la duración de las obras.
En cuanto a la estrategia de conexiones, Lucena destacó que Barcelona se está consolidando como un “hub emergente” con orientación hacia el este y buenas conexiones con América Latina. En contraste, los aeropuertos de Madrid continuarán siendo los más potentes, focalizados en las rutas hacia Asia.
Finalmente, el presidente de Aena hizo referencia a las tarifas aeroportuarias. El aumento del 6,44% aprobado por la CNMC para este año será seguido por incrementos más moderados entre 2027 y 2031, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad económica del servicio.




