Los hechos se remontan al 3 de noviembre de 2003, cuando la víctima fue localizada sin vida en una carretera rural del municipio del Maresme. La investigación inicial determinó que la mujer presentaba diversas lesiones y que llevaba aproximadamente doce horas fallecida.
La mujer, cuyos restos no han sido reclamados en más de dos décadas, tenía entre 25 y 30 años y medía alrededor de 1,60 metros. Tenía el cabello negro, los ojos castaños y la piel clara pero bronceada. En el momento del hallazgo vestía un jersey de lana de color carmesí y pantalones vaqueros azules.
Uno de los elementos clave para la identificación es un pequeño tatuaje con el símbolo Om en el dorso de la mano derecha y una marca de vacunación en el brazo izquierdo. También llevaba varias pulseras metálicas y de colores en la muñeca, además de hilos negros en los pies y dedos.
A partir de estos detalles, los investigadores de la Policía Nacional creen que la mujer podría ser de origen bengalí. Se solicita la colaboración ciudadana para aportar cualquier información que ayude a cerrar este caso de persona no identificada.




