La manifestación, que reunió entre 350 y 450 personas, recorrió el barrio cortando el tráfico y haciendo sonar silbatos, cacerolas, tambores y bocinas. Esta acción se dirige contra el proyecto de alojamiento temporal previsto en el antiguo colegio de la calle Valls d’Andorra, que forma parte de un hub cívico más amplio.
Escuchar a los vecinos, revisar el proyecto y abrir un proceso de participación real.
Los manifestantes leyeron un manifiesto en el que reclaman al ayuntamiento de Lleida que escuche sus demandas. A pesar de la asistencia de concejales del Partido Popular, Vox y representantes de Aliança Catalana, los vecinos anunciaron la creación de una plataforma independiente.
Esta nueva entidad no incluirá políticos en activo en primera línea y tiene previsto continuar las movilizaciones, incluyendo una tercera marcha ya programada para el próximo domingo. Los vecinos también han iniciado una recogida de firmas para sumarlas a las más de 4.000 que ya recogió el PP hace un año.
Paralelamente, unas ochenta personas participaron en una reunión bajo el lema “Ni rechazo ni parches” para combatir los “discursos de odio” que consideran que se están generando en torno al proyecto y evitar la estigmatización de colectivos vulnerables. Los portavoces de esta iniciativa apostaron por un “sí crítico” al equipamiento.




