El accidente ocurrió a las 11:10 de la mañana cuando el tren Corail 7556, que cubría la ruta Lleida-Barcelona, embistió el microbús que transportaba a los niños de la guardería Els Àngels de Lleida hacia una granja escuela. El convoy circulaba a una velocidad de entre 120 y 130 km/h, y el impacto lateral arrastró el vehículo escolar más de 300 metros por la vía.
“"Quedé petrificado en la cabina, haciendo sonar las señales acústicas sin poder evitar el choque."
La catástrofe dejó un balance trágico de quince vidas perdidas: el conductor, cuatro adultos (la directora y tres monitoras) y diez niños de entre tres y cinco años. Los niños supervivientes fueron trasladados de urgencia al Hospital Arnau de Vilanova y los casos más graves, en helicóptero hacia Barcelona.
La magnitud de la tragedia provocó un luto oficial en Lleida y Juneda. El funeral, celebrado al día siguiente en la Catedral de Lleida, congregó a más de 10.000 personas y contó con la presencia de la Reina Sofía y el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Incluso el Papa Juan Pablo II envió un telegrama de condolencia.
La investigación señaló que el conductor del microbús no se había detenido ante la señal de Stop, pero el debate se centró en la seguridad ferroviaria. La polémica sobre la falta de autorización específica del microbús para transporte escolar y la existencia de pasos a nivel sin barreras forzó la aceleración de la supresión de cientos de estos puntos en todo el Estado.




