El Puerto de Tarragona activa el Plan de Autoprotección por la protesta agraria

El bloqueo del acceso principal por unos setenta tractores causó una disminución del 44% en el tráfico de camiones.

Vista d'un accés portuari bloquejat per tractors durant una protesta agrícola, amb camions aturats.

Vista d'un accés portuari bloquejat per tractors durant una protesta agrícola, amb camions aturats.

La Autoridad Portuaria de Tarragona (APT) activó su Plan de Autoprotección (PAU) en fase de alerta tras el bloqueo del acceso principal al puerto por la movilización de Revolta Pagesa el 8 de enero.

La protesta, que reunió a unos setenta tractores y otros vehículos, supuso el cierre de la puerta principal de acceso, impidiendo la entrada de camiones desde el Eix Transversal en la A-27. La APT manifestó su respeto por el derecho a la protesta, pero mostró preocupación por las posibles afectaciones económicas a largo plazo.

La disminución en las entregas de cereales a través del Sistema de Entrega de Agroalimentarios (SEA) fue especialmente drástica, registrando una caída del 81,95% respecto a los datos del mismo día de 2025.

Según los datos facilitados por la Autoridad Portuaria, la afectación durante la primera mañana de la protesta se cuantificó en una disminución global del 44,25% de los camiones que entraron o salieron del recinto. Concretamente, las entradas cayeron un 41,76% (de 972 a 566 camiones) y las salidas un 46,99% (de 883 a 468 camiones) en la franja de 5 a 12 horas.
Como medidas preventivas, la APT reforzó la vigilancia e incrementó la presencia de la Policía Portuaria. Además, se coordinaron con los Mossos d'Esquadra y Protecció Civil, y se habilitó un carril de entrada y uno de salida desde la A-27 para garantizar el acceso de emergencias y la salida de mercancías peligrosas.
La APT quiso aclarar que las mercancías agroalimentarias que llegan al puerto, como frutas tropicales (kiwi, piña y plátanos) y cereales, no compiten con la producción catalana. Estos productos son necesarios para abastecer el mercado estatal, que requiere 25 millones de toneladas de cereales anuales, mientras que la cosecha española solo cubre unos 9 millones de toneladas.
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