Tras pasar la segunda noche en la carretera, los manifestantes se dirigirán a la plaza Imperial Tàrraco al mediodía y recorrerán la Rambla Nova. La acción culminará con la lectura de un manifiesto para mostrar el rechazo del sector hacia el pacto comercial, que, según afirman, tendrá graves consecuencias para el sector agroalimentario y la población.
“"Estos días hemos ido racionando más la comida de los animales, que llega con cuentagotas, pero creemos que es por una buena causa, es por la alimentación, por el sector, por el pueblo catalán, por todo."
La protesta en la A-27, que ha entrado en su tercera jornada, se prevé que se extienda hasta el próximo lunes, según indicó Joan Regolf, presidente del Gremi de la Pagesia Catalana. El sector se mantiene firme a pesar de la decepción expresada tras la reunión mantenida con el consejero de Agricultura, Òscar Ordeig.
A la concentración se han sumado nuevos agricultores de la zona, así como colectivos ambientalistas del Camp de Tarragona y manifestantes provenientes del corte de la A-2 en Fondarella, como la auxiliar de veterinaria Núria Grau. Los agricultores, que han encendido pequeñas hogueras para resistir el frío, están abiertos a negociar la entrada y salida de camiones que transportan materias peligrosas o animales vivos.
Desde Revolta Pagesa, interpelan directamente al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y a otros representantes del Gobierno para que den una respuesta a las inquietudes del sector. Regolf reclamó una posición clara tras el ultimátum dado a raíz del encuentro del viernes por la noche en Reus.




